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¿Cómo ahorrar al comer fuera de casa?

Es imprescindible destinar gran parte de nuestro presupuesto a los gastos de alimentación. No obstante, uno puede ingeniárselas para gastar un poco menos en ello, sobre todo, cuando comemos fuera de casa.

De acuerdo con la bloguera especialista en Finanzas Personales, Elaine Miranda, “se trata de buscar opciones que nos gusten, estén dentro del presupuesto  y no nos hagan gastar de más”, por ejemplo, aprovechando el beneficio de Club Movistar en Crepe Lovers. Leé el artículo completo en Plata con Plática.

Vivir bajo un presupuesto no significa no salir

Columna de finanzas personales por Elaine Miranda de Plata con Plática

Jamás. Si trabajáramos todos los días y, tras recibir el pago quincenal, solo pagáramos los gastos básicos y/o de primera necesidad, sin dejar un porcentaje a la diversión y el entretenimiento, seríamos muy infelices. Siempre lo digo: si uno trabaja, también tiene que disfrutar.

El asunto es que para no incurrir en gastos de más, deudas y una completa infelicidad financiera, es necesario hacerlo dentro de un presupuesto: programarte, sacar cuentas y establecer montos específicos para cada uno de los rubros… la diversión incluida. Si después ese monto se acaba y el mes aún no ha terminado, ni modo, se acaba y toca esperar al próximo mes. Creeme, nadie se muere por esto.

Así lo hago yo. Tengo un presupuesto anual dividido en meses ya preparado, y unos días antes de que comience cada nuevo mes, lo ajusto: veo si hay gastos o ingresos de más ese mes y cómo voy a hacer para llegar a CERO. ¿Por qué cero? Porque debés tener un destino para cada uno de los centavos que ganás. Al final, la diferencia entre todos tus ingresos y todos tus gastos debe ser cero.

En mi presupuesto, el rubro de entretenimiento (donde incluyo el pago mensual a Netlfix, idas al cine, a comer, al café, regalos de cumpleaños y compras de libros o revistas) corresponde más o menos al12%-15% de los ingresos, dependiendo de otros gastos importantes y claro, de cómo van a estar los ingresos. Seguir leyendo Vivir bajo un presupuesto no significa no salir

EMPRENDÉ EN 1-2-3

Post patrocinado por Movistar, publicado originalmente en Plata con Plática

hand in the paint

Finanzas para Emprendedores es una columna patrocinada por Movistar, con el objetivo de darte herramientas que ayuden a llevar adelante tus proyectos de emprendimiento. Conocé más de los servicios de Movistar para Negocios en http://www.movistar.com.ni/negocios.

Éste es el último de 6 artículos sobre cómo poner un negocio en Nicaragua. Si te perdiste algunos de los anteriores, podés hacer click en los siguientes links, de acuerdo a lo que te interesa:

• Determinar si esto de emprender va con vos o de plano mejor te quedás en tu trabajo.
• Decidir si te lanzás por tu negocio de una vez o empezás de medio tiempo.
• Considerar la posibilidad de invertir en los negocios de otros.
• Descubrir cuál es el tipo de negocio que te conviene.
• Elegir la forma legal para emprender.

Una vez que te has decidido por el camino menos transitado –pero, en la mayoría de los casos, más satisfactorio- del emprendimiento, y estás claro o clara del tipo de empresas que querés comenzar, es hora de poner manos a la obra.

Como buenos nicas, es común que nos emocionemos con algo nuevo, lo hablemos y discutamos con cada persona que nos encontramos en el camino, pero que terminemos haciendo poco… o nada. Que esto no te pase a vos. Emprender no es fácil, da miedo y toma tiempo, pero si te atrevés a dar el primer paso, puede resultar ser de las mejores cosas que hagás en tu vida.

Pero hacer las cosas no es suficiente, las cosas tienen que estar bien hechas. ¿Y qué quiero decir con esto? Que si vas a empezar un negocio, hay que hacerlo legal: inscribirse, sacar RUC, registrar a tus trabajadores, sacar registro sanitario si lo vas a necesitar, y sí, también pagar impuestos.

Según estadísticas del año pasado, solo el 25% de los trabajadores en Nicaragua forman parte del Seguro Social, nada más el 9% de las empresas llevan registros contables y el solo el 30% de la población tiene un trabajo formal. Con estas estadísticas tan alarmantes, lo mejor que podés hacer por vos mismo y por el país es llevar cuentas claras y estar propiamente registrado como empresa.

Y yo sé que a estas alturas debés haber hecho mala cara frente a la computadora y pensado: ¡qué pereza! A nadie le gustan los procesos tediosos, en los que nos hacen esperar horas y horas solo para que al final no nos resuelvan nada. Sin embargo, ahora registrar una empresa es más fácil y rápido que antes, pues en la Ventanilla Única de Inversiones VUI (queda ahí por Plaza el Sol) podés hacer todos los trámites en un mismo lugar. Y esto no es cuento chino, se los digo yo que registré a Plata con Plática el año pasado en cuanto vine. No me tocó hacer grandes filas, ir de un lugar a otro ni pagar un montón de plata. Si yo pude, vos también lo podés hacer.

La forma más sencilla (y frecuente) para operar un negocio o actividad económica es a nombre propio. Para esto, se presenta un escrito al Registro Mercantil de tu departamento solicitando la inscripción de la persona como comerciante, así como de los libros contables. Una vez inscrito como comerciante, debe obtenerse el número del Registro Único del Contribuyente (RUC) para quedar incluido en el sistema de la Administración de Rentas más cercana a tu domicilio o la sede de tu negocio, pudiendo solicitar se le incluya en sistema de cuota fija.

Evidentemente que en dependencia de cómo te querrás inscribir, los requisitos varían. Esto es lo que muestra la página web que necesitás:

Pasos VUI

En conclusión, si siempre has sentido ese espíritu emprendedor por dentro y tenés un sueño empresarial que cumplir, no dejés que el miedo te paralice, analizalo activamente –creando un plan de negocios- y date una oportunidad a vos mismo o misma de ver tus metas cumplidas.

Decidiendo la forma legal para emprender

Post patrocinado por Movistar, publicado originalmente en Plata con Plática

Questons And Strategy Solutions

Finanzas para Emprendedores es una columna patrocinada por Movistar, con el objetivo de darte herramientas que ayuden a llevar adelante tus proyectos de emprendimiento. Conocé más de los servicios de Movistar para Negocios enwww.movistar.com.ni/negocios.

Este post fue escrito por Carlos Taboada y Ana Carolina Álvarez, abogados expertos en el tema. A ellos: gracias por tomarse el tiempo de explicar con tanta claridad las opciones legales que tenemos para emprender.

Organizar una empresa tiene una dimensión legal dada por la forma jurídica de ejercer la actividad económica. Las principales opciones jurídicas que tiene el empresario para organizar su negocio son hacerlo por cuenta propia (a nombre personal) o bien a través de una sociedad. Los tipos de sociedades más utilizadas en Nicaragua son la Sociedad Anónima (S.A.) y, en menor grado, la Sociedad Colectiva con limitación de responsabilidad, conocidas como “compañías limitadas”. Veamos algunas características de estas opciones.

La forma más sencilla -y frecuente- para operar un negocio o actividad económica es a nombre propio. Las ventajas de operar podrían resumirse en dos: no se necesitan socios y la carga tributaria es menor y menos formal. Sin embargo, la gran desventaja es que el patrimonio personal, aún el que no tiene relación con el negocio, responde por las deudas del negocio (esto quiere decir que lo podés terminar perdiendo todo).

Por esta razón, muchos empresarios prefieren operar a través de sociedades anónimas o compañías limitadas. Así, los socios responden de las obligaciones de la empresa únicamente hasta por el monto de sus aportes reduciendo el riesgo para su patrimonio personal.

La sociedad anónima es una “sociedad de capital” en la cual, en términos generales, la identidad de los socios es irrelevante, mientras que la compañía limitada es una “sociedad de personas”, y por tanto, la identidad de los socios un elemento esencial. De esta forma, cuando el plan de negocios requiere levantar capital, la sociedad anónima puede ser mejor opción. En cambio, si lo importante son los socios, como en el caso de empresas de servicios profesionales, clínicas o consultorías, o empresas familiares, muchos podrán optar por la figura de la compañía limitada.

Otras diferencias entre las sociedades anónimas y las compañías limitadas que destacamos son:

Formales legales

Considerando estas diferencias, el empresario, con un buen asesor legal, podrá identificar qué figura legal conviene más para su propio plan de negocios.

Quiero emprender… pero no sé en qué

Post patrocinado por Movistar, publicado originalmente en Plata con Plática

Confused way of a businessman

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El título de este post es la típica pregunta que me llega unas cuantas veces por semana al correo, al blog o a las redes sociales. Son muchas las personas que quieren emprender, a veces incluso tienen el capital, pero no saben en qué negocio invertir su dinero.

Lastimosamente, es también una pregunta para la que yo no tengo una respuesta. Al menos no la respuesta que quienes me escriben desearían escuchar. Y es que además de que la decisión de emprender no es nada fácil, el qué y el cómo van a depender de cada uno: de lo que te gusta, de lo que sabés hacer, la experiencia que has acumulado y lo que te apasiona.

Si una persona tuviera la respuesta correcta a esa pregunta mágica….la verdad es que dudo mucho que la compartiera con el resto ;). Pero como esta no persona no existe, no queda más que aprender a conocernos y a ser observadores, pues ese emprendimiento que tanto ansiás depende de dos cosas: de vos –de quién sos y de qué querés lograr- y del medio que te rodea, pues es precisamente tu entorno quien te dará ideas de oportunidades que podés tomar.

Si vos te estás quebrando la cabeza con la pregunta mágica de qué negocio poner, aquí te van un par de preguntas para que aprendás a conocerte mejor y te ayude a tomar la decisión correcta:

• ¿Qué cosas me gusta hacer? ¿Cómo disfruto pasar mi tiempo?

• ¿Qué estudié? ¿En qué he trabajado? ¿Cuál es la experiencia que tengo?

• ¿Qué cosas/áreas/industrias estoy dispuesto e interesado en aprender?

• ¿Qué cambios quiero ver en el mundo? ¿Cuáles son las áreas que me interesan?

• ¿Me interesa vender productos o servicios?

• ¿Qué hago mejor que nadie más?

• ¿Soy un inventor o un emprendedor?

• ¿Puedo trabajar bien con otras personas o prefiero hacerlo solo o sola?

• ¿Estoy dispuesto o dispuesta a escuchar y aceptar nuevas ideas?

• ¿Estoy dispuesto o dispuesta a usar varios sombreros al mismo tiempo?

• ¿Qué tanto riesgo puedo tomar? ¿Me puedo dar el lujo de perder toda la inversión?

• ¿Cómo manejo el rechazo, las respuestas negativas y la decepción?

• ¿Estoy listo o lista para cerrar mi negocio si las cosas no resultan como espero?

Bien decía Confucio “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. Pues bien, dedicarás demasiadas horas (más que en un trabajo regular) a tu empresa, por lo que más vale que eso a lo que te estás dedicando, te ENCANTE. Es por esta razón que de nada sirve preguntar a los demás, ¿qué pasaría si resulta que poner un bar es un excelente negocio y vos no soportás el alcohol y los desvelos? Así, el trabajo perfecto es aquél que tiene tres características:

1. Convicción: Vale la pena hacerlo
2. Capacidad: Lo puedo hacer bien
3. Pasión: Amo hacerlo

En conclusión: tu personalidad, tus gustos y tu experiencia es lo que va a definir el tipo de negocio que vas a poner. Seguir lo que alguien, llámese familia, amigos, o supuestos expertos en el tema, te diga en cuanto a qué tipo de empresa comenzar, podría convertirse en el primer mal paso que des en tu emprendimiento. ¡Empecemos entonces por conocernos!

¿Y vos? ¿Has pensando en emprender? ¿Qué cosas sabés hacer: qué estudiaste y en qué has trabajado? ¿Cuáles son aquellas cosas que te apasionan en la vida?

Diversificación: Invirtiendo en otros negocios

Post patrocinado por Movistar, publicado originalmente en Plata con Plática

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Cuando pensamos en negocios y en emprendimiento, solemos imaginarnos a nosotros mismos dejando nuestro trabajo de tiempo completo y empezando la empresa de nuestros sueños. ¿Pero es que acaso ésta es la única manera de invertir en un negocio?

La respuesta es no. Si bien es cierto lo más común para nosotros es invertir en el negocio propio, siempre podemos optar por poner a trabajar nuestro dinero en la micro o pequeña empresa de alguien más; pero como en todas las demás cosas, esto no es para todos.

Si vos sos de las personas que tiene claro que no quiere trabajar para nadie y ya ha dado los primeros pasos para formar su empresa, esto de invertir en las empresas de otros te podrá parecer una locura, pues a este tipo de personas le encantan los retos y están tan apasionadas por su idea, que les parecería inaudito invertir su dinero en la empresa de alguien más. Ciertamente, esto no es para vos.

Sin embargo, si vos sos de los que les gusta la seguridad de su empleo, pero has pensado en la posibilidad de generar ingresos extras y no sabés en qué invertir (les cuento que hay muchos, a mí me llegan correos de estos TODOS los días), hacerlo en la empresa de alguien más, puede ser una excelente opción.

Cuando agarrás tus ahorros y depositás tu confianza en el emprendimiento de otro, estás apoyando mucho más de lo que te imaginás a primera vista. El o la dueña de esa pequeña empresa puede estar pasando por un momento duro sin liquidez, y tu dinero puede aliviar esta situación y permitirle seguir operando. ¿Sabías que muchas Startup salen del mercado, no por falta de rentabilidad, sino por falta de liquidez?

Además de eso, contribuís directamente a la economía nacional, pues un pequeño negocio que crece, significa la creación de empleos, que tanto se necesitan en Nicaragua. Y como vos no sos Madre Teresa de Calcuta, evidentemente esto también te beneficia a vos, pues –aunque estás tomando un gran riesgo- el retorno que podés obtener puede llegar a ser eldoble o tripe de lo que recibís por tener tu dinero sentado en una cuenta de ahorro bancaria.

Se me vienen a la mente dos casos de personas cercanas a mí, con pequeños negocios, que recibieron la inversión de un conocido y fue un ganar-ganar para ambas partes. El primer caso es un amigo que tenía una empresa de publicidad y quería entrarle al mundo de la impresión en papel, para esto necesitaba una máquina que no podía comprar y, por cosas del destino, se encontró un día un ex-colega que decidió invertir en su empresa y apoyarlo, además, en la parte administrativa de la empresa.

El segundo caso es una amiga diseñadora a quien otra persona le ofreció invertir en su empresa para que ella pudiera producir más, pero sin meter mano en el negocio. La primera le ofreció a la segunda una tasa de retorno del 10% anual y las dos han salido ganando.

Ciertamente encontrar el negocio en el cual invertir no es tarea fácil y el proceso puede ser más simple si conocés y confiás en la persona a la que le estás dando tu dinero. Si le entrás más formalmente al negocio o no, es decisión y gusto de cada quien, pero empezar invirtiendo una parte de tu dinero a cambio de una parte de las ganancias es buena inversión.

¿Y vos? ¿Invertirías en el negocio de alguien más? ¿O solo invertirías en el tuyo? ¿Le entrarías a la parte administrativa o no?

Emprendiendo: ¿Trabajo de tiempo completo?

Post patrocinado por Movistar, publicado originalmente en Plata con Plática

Businessman looking for new business

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Hace un par de días escribí sobre algunas preguntas importantes que debés hacerte si querés dejar tu trabajo para emprender y algunos aspectos que debés tomar en cuenta antes de decir “renuncio” (lo podés leer aquí). Una vez que te has decidido a ir por el negocio de tus sueños, suele ser el miedo a la incertidumbre y la falta de preparación lo que te impide alcanzar lo que tanto querés.

Pero ¿es que acaso renunciar para emprender es la única salida? No cabe duda que uno de los consejos más escuchados al pasar por esa situación es que te dediqués al 100% a tu negocio, después de todo nadie lo va a saber manejar como vos, ¿no es así? Los empleados jamás se van a preocupar y esforzar de la misma manera en que lo hace el dueño o dueña.

Pues yo estoy aquí para decirte que esto no necesariamente es así. Si bien es cierto la constancia, perseverancia y presencia del fundador son claves no solo en sus etapas iniciales, sino a lo largo de la vida del negocio, no se puede obviar que dadas las condiciones particulares de cada persona, empezar un negocio de medio tiempo puede resultar una excelente opción… y de hecho hay muchas personas que así lo deciden. Yo conozco un par.

El nivel de riesgo que cada uno puede tomar no es el mismo, pues si tu única preocupación sos vos, podés darte el lujo de arriesgarte al máximo, renunciando y empezando una empresa de cero, aun sabiendo que existe la posibilidad de fracasar. Para un padre o madre de familia, que tiene una hipoteca que pagar e hijos a los que alimentar, es mucho más complicado lanzarse al vacío, esperando tocar tierra.

Así, si vos estás dentro del segundo grupo de personas, o simplemente el temor a que no funcione es demasiado alto, podés considerar empezar un negocio que no requiera de tu presencial el 100% del tiempo… al menos al comienzo, en lo que decidís si vale la pena o no. Yo tengo una amiga que, mientras trabajábamos, decidió poner una carnicería cerca de su casa. Claro, tenía la ventaja de que su mamá, una mujer retirada, se ofreció a manejar el negocio mientras ella continuaba con su trabajo de tiempo completo.

Existen también personas a las que les gusta y se les da eso de vender –yo no soy una de esas- y compran y venden mercancía en horarios fuera de oficina… y a veces dentro también ;). ¿Quién no ha tenido más de alguna compañera en el trabajo que vendía productos de Avon, ropa y zapatos todas las quincenas?

Emprender no es un trabajo fácil, se requiere de pasión, seguridad y mucho esfuerzo. Es la vía menos transitada pero esto mismo te da la oportunidad de hacer las cosas a tu modo: si querés dar una probadita a ver si tu gran idea va a funcionar, sin arriesgarte al 100%, siempre podés decidir hacerlo medio tiempo o conseguir a una persona de mucha confianza que te ayude a administrarlo en tu ausencia… claro, siempre teniendo en cuenta que ésta no puede ser la regla, y que de salir las cosas bien, te va a tocar en un futuro meterte de lleno a la empresa que estás creando.

Ser empleado no es para todos, pero ser emprendedor tampoco. Por eso, aprendé de vos mismo o misma y decidí cuál es tu estilo de trabajo, qué nivel de riesgo podés tomar y si lo vas a hacer de tiempo completo o de medio tiempo. No existe una solución única para todos, solo la perfecta para vos.

¿Y vos? ¿Trabajás para alguien más o sos tu propio jefe? ¿Has pensando en emprender? ¿Cuál es el nivel de riesgo que podés tomar? ¿Lo harías de tiempo completo o de medio tiempo?

¿Renunciar y emprender… o tal vez mejor no?

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Businessman on the rope

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Emprender parece ser el sueño de muchos: horario libre, ser tu propio jefe y la posibilidad de incrementar tus ingresos mes a mes son, sin duda, de las razones más poderosas por las que muchos y muchas sueñan con renunciar a su trabajo de 8 a 5 y emprender el negocio de sus sueños.

Pero dejar la seguridad de tu trabajo de tiempo completo para comenzar una empresa suele ser una movida bastante arriesgada. De hecho, los estudios muestran que la razón #1 por la que las personas no terminan de dar ese paso es elmiedo a lo incierto.

Indudablemente emprender y tener tu propio negocio no es para todos, y en esto no hay una respuesta correcta en cuanto a qué es mejor: la seguridad del empleo o la aventura por lo que te apasiona. Se trata de conocerte y saber si por tus características particulares, te inclinás más hacia una modalidad de trabajo o la otra.

Pero si vos sos de los que ya se decidió y después de tanto pensar has descubierto que lo tuyo es el auto-empleo, hay algunas cosas que debés considerar antes de mandarle el correo a tu jefe diciendo “renuncio”. A continuación cinco preguntas que te invito a contestar:

• ¿Qué tan bien o mal me siento en mi trabajo actual? Lo primero es tener cuidado de que la decisión que estás por tomar no sea por lo descontento que estás en tu trabajo, sino porque el camino del emprendimiento es lo que realmente te apasiona.

• ¿Cómo va a hacer mi nueva rutina del día a día? Cuando has pasado tu vida profesional bajo un horario fijo, hacer la transición hacia la libertad de tiempo es algo que a muchos les cuesta –¡yo me incluyo!- y es bien probable que mientras te acostumbrás, desperdiciés un montón de tiempo valioso que le sería útil al desarrollo de tu empresa.

• ¿De dónde vas a sacar el dinero, no solo para empezar, sino para mantener el negocio en sus primeras fases? Uno de los errores más comunes es creer que vamos a gastar menos dinero del que en realidad se necesita, por esto es imprescindible que tengás un fondo para gastos extraordinarios y para mantener el negocio en los primeros seis meses cuando, muy seguramente, no tendrás ingresos.

• ¿Estás dispuesto o dispuesta a hacer múltiples roles que tal vez no hacías en tu trabajo? Ser tu propio jefe implica ser también tu propio empleado, y si antes estabas acostumbrado o acostumbrada a que una secretaria de sacara las copias y te hiciera el café, ahora te va a tocar a vos hacerlo.

• ¿Tenés un plan B? Las cosas siempre pueden salir mal y vos tenés que estar listo o lista para que tu camino tome un giro.

El meollo del asunto es que te preparés lo más que podás para lo que se te avecina, porque emprender, por muy emocionante que parezca, también es un gran reto…. uno que vale enteramente la pena. En definitiva, el nivel de riesgo que cada cual puede correr depende tanto de su personalidad, como de sus condiciones particulares en este momento de su vida. Así, no es lo mismo para alguien joven, soltero y sin mayores compromisos lanzarse a la aventura, que para una persona que es responsable de una familia.

Bien dicen que a veces hay que ser como los monos, que no sueltan una rama sin tener la otra bien agarrada, y una buena manera de probar tu emprendimiento es empezar haciéndolo de medio tiempo. De esto precisamente, estaremos platicando en el siguiente post de “Finanzas para Emprendedores de Movistar”.