Atletas nicaragüenses en los Juegos Olímpicos

Por Edgar Tijerino | Cronista Deportivo

Retrocediendo en el tiempo por la magia del Internet, utilizando los Smartphones de Movistar, ustedes pueden llegar a 1968, año que marca el debut de Nicaragua en Juegos Olímpicos, en la ciudad de México.

Un año difícil para nuestro deporte, pero el atrevimiento recomendado por el entrenador húngaro de atletismo Istvan Hidvegi, encontró respuesta y se hizo el viaje para someter a prueba nuestro pequeño nivel en el evento de máxima exigencia en el deporte mundial.

Para la aventura, se organizó una tropa de 13 atletas, entre ellos 7 de pista y campo, el área de Hidvegi: Juan Argüello,  Francisco Menocal, Donald Vélez, Rolando Mendoza, Gustavo Morales, Esteban Valle y Carlos Vanegas. Agreguen tres púgiles, Hermes Silva, Mario Santamaría y Alfonso Molina; y tres pesistas, Carlos Pérez, Miguel Niño y Manuel Solís, estos dos últimos fuera de competencia por algunos inconvenientes.

De frente al reto

En los 100 metros, Juan Argüello cronometró 11 segundos y una décima, muy lento para estar en unos Olímpicos, en los cuales, cinco corredores atacaron con una furia pocas veces vista, la marca mundial vigente en ese entonces, que era de 10 segundos.

En 200 metros, Argüello cronometró en principio un tiempo de 21.7 seg. que representaba un nuevo registro nacional, pero luego se informó que se trataba de un error, apuntándosele al nica 22.74 seg. Tiempo después, llegó la corrección avalando el 21.7… En los 400 metros, Menocal con 49.13 segundos consiguió un nuevo récord nacional para la distancia. El semifondista también participó en 800 metros y se conformó con 1.58.9 minutos.

Donald Vélez se quedó bien atrasado en salto largo con 6 metros y 63 centímetros, y también en jabalina con un discreto registro de 61.32 metros, en tanto, el esforzado Gustavo Morales con 45.76 en martillo, pasó desapercibido., en tanto Rolando Mendoza en bala, logró 13 metros 33 centímetros, muy corto para competir.

En boxeo, Hermes Silva, saltando de mosca a gallo obligado por la aguja de la báscula, fue vencido por el jamaiquino Kenneth Campbell; en Pluma, el combativo Mario Santamaría, no pudo con el rumano Simion Aurel; y Alfonso Molina, un peso ligero, fue dominado por Lahdhili Mongi de Túnez.  Finalmente, el único competidor en pesas, el pluma Carlos Pérez, con 90, 90 y 122.5 kilos en los tres estilos, sumó 302.5, para terminar en la posición 19 entre 20 participantes.

Así fue el atrevido debut nica en Juegos Olímpicos durante 1968, cuando Managua no tenía ninguna piscina de 50 metros, la única pista de Atletismo, era la rudimentaria del Estadio Nacional a veces revestida de hormigón, y el único Gimnasio techado, el del Instituto Ramírez Goyena.  Ningún cronista fue enviado a la cobertura de ese evento.

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