Por fin la décima

Por  Edgar Tijerino.

¿Qué fue lo pasó hace dos años entre el Real Madrid y el Atlético Madrid disputando la final de la Champions en Lisboa? Dejénme buscar ese material en mi Smartphone de MOVISTAR. Aquí lo tienen:

El Real Madrid terminó con una sequía de once años en la Champions conquistando con Ancelotti su décima Copa de Europa, símbolo de máxima grandeza en los torneos por equipos en el futbol mundial.

No sé si algún día, cuando el fogoso y destructivo Cristiano Ronaldo lleve a su hijo a conocer el hielo, será un referente de la “Casa Blanca” con la inmensidad y el significado que alcanzó Alfredo DiEstefano, quien como si fuera un Alejandro, o un Julio César, impulsó al Real Madrid a la conquista de cinco Copas de Europa en forma consecutiva entre 1956 y 1960, dejando huellas imperecederas, confirmando lo que dice Carlos Fuentes, que no puede existir presente vivo con pasado muerto, y aquel DiEstefano fuera de serie, estará siempre ahí, en cada nuevo amanecer del Real Madrid.

¡Cómo sufrió el Real para concretar la hazaña con un grito salido del alma!

Desde aquella victoria por 2-1 sobre el Leverkusen con el zurdazo de Zidane en el 2002, y la presencia de Figo, Raúl, Roberto Carlos, Guti, Helguera, Morrientes, Solari y McManaman, con la dirección de Del Bosque, el Real Madrid había estado intentando la decima año tras año, sin poder lograrlo.

La obsesión alcanzó su punto de ebullición en la era Mourinho con fabulosas contrataciones pero tampoco se pudo. Fue necesario esperar por el sobrio Carlo Ancelotti, para hacerlo posible.

Un final de alarido

Permanecer atrás 1-0 durante tanto tiempo por el gol de cabeza que dibujó Godín en cámara lenta ante la desesperación de Casillas, culpable de esa salida descontrolada, fue una interminable tortura.

Los cinco minutos de alargue estiraban la agonía, pero al mismo tiempo, abrieron espacio a la esperanza de algo milagroso, y eso ocurrió cuando las luces estaban por apagarse en Liboa, con el largo trazado de Modric y el cabezazo de Ramos a la orilla del poste izquierdo.

Ese gol, estableciendo el 1-1, evitando la muerte, terminó de agigantar al Real, que hizo valer su poderío físico, fiereza y voracidad, para apretar al valiente Atlético, desinflar sus pulmones, aflojar sus piernas y detener su corazón.

El remate de DiMaría completado por el empuje de cabeza de Bale, el disparo rasante de Marcelo que retorció a Curtois, y el penal a Cristiano, cobrado con nitidez, como la caída de una cuchilla, todo eso en apenas cinco minutos, sellaron el 4-1 que garantizó la décima Champions.


Foto de portada: Tomada de Marca.com

Blog-TijerinoEdgar Tijerino es cronista deportivo con casi 50 años de experiencia, dentro de los cuales ha fungido como editor y redactor de los principales diarios nicaragüenses. Asimismo, está al frente del programa radial Doble Play.

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