Cómo duele merecerlo y no ganar

Columna deportiva por Edgar Tijerino M.

A sólo cinco minutos del final incluyendo los 4 de reposición, el 1-0 en contra garantizaba el avance pinolero a las fase de grupos. Más de veinte mil alientos sostenidos acariciaban el sueño por concretarse.

La posibilidad del gol que empataba el juego, tan cerca con el taponazo de Chavarría que sacó astillas del travesaño y esa entrada de Lazo por la frontal, quedando en un mano a mano con el arquero Blake, frustrada por el remate desviado, ya no era contemplada por no ser necesario. Se trataba de apretar tuercas para evitar que los desorientados jamaicanos hicieran “algo más” que sería mortal.

Apenas cinco minutos pendientes con las esperanzas nicas moviéndose hacia el cielo por una escalera imaginaria. De pronto, lo imprevisto, terriblemente fatal. Un débil cabezazo en el área rechazando un largo saque de manos, y la pelota, después de dibujar una gimiente parábola, es enderezada por esa derechazo impresionante de escalofriante trazado, que lo sepultó todo. ¡Qué silencio más ensordecedor! Una estocada clavada en el corazón del alma. Simón Dawkins, recién ingresado, sacaba a Jamaica del hoyo estableciendo el 2-0 restaurador.

Tan cerca y tan lejos

¡Qué injusto amigos! Como decía Confucio, todo en la vida debería de ser producto de merecimientos cultivados a través de multiplicar esfuerzos mostrando un mejor desempeño. Incluso el resultado de un partido de futbol. Pero, lamentablemente, no es así. El mejor juego visto a una Selección Nacional en tanto tiempo, no pudo ofrecer una victoria. Diablos ¡cómo duele merecer ganar y no conseguirlo! Un capítulo más de tan cerca y tan lejos. La multitud con sus ilusiones “sangrando”, no lo podía creer. La tropa cayó desplomada. Siempre hay un Rubicón y un Waterloo en nuestras vidas.

El gol de Darren Mattocks en el minuto 12, nos goleó en la mandíbula. Fue lacerante más que preocupante. Poco había hecho Jamaica para ejercer presión. Concentrándose en los pelotazos largos y el juego aéreo mal manejado, el equipo visitante se encontró con una posibilidad fortuita en el área chica de Llorente, y Mattocks activó el gatillo de su pie derecho a quemarropa adelantando a Jamaica 1-0, aproximando al equipo isleño a la posibilidad de clasificar.

Gol rompe corazones

Sin embargo, no fueron capaces de controlar las riendas, en tanto Nicaragua logró serenarse, reagruparse, abrir juego, conseguir proyecciones y mostrarse como más equipo.

En consecuencia eran los pinoleros quienes presionaban con más continuidad, orden y peligro, pero el gol fue negado, y en el minuto 89, con un saque de manos, se trazó el centro al área, desfallecientemente cabeceado, y recibido apropiadamente por Dawkins para su espectacular taponazo de derecha rompe redes y también rompe corazones.

Ese gol, nos bajó del tren de los sueños, dejándonos con una tristeza inmemorial. Lo siento Confucio, no todo en la vida es asunto de merecimientos.


*Fotografía de portada: Nicaragua vs Jamaica en la eliminatoria de futbol donde los caribeños se llevaron el triunfo. Oscar Navarrete/LA PRENSA.

Blog-TijerinoEdgard Tijerino es cronista deportivo con casi 50 años de experiencia, dentro de los cuales ha fungido como editor y redactor de los principales diarios nicaragüenses. Asimismo, tiene 35 años al frente del programa radial Doble Play.

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