Selva y ernesto super explosivos

Columna deportiva por Edgard Tijerino M.

Que bien me funcionó el servicio Roaming de MOVISTAR en Toronto. Preciso en todo instante, como lo fueron durante la reconstrucción de nuestro beisbol en los años 70, un par de bambinos que tronaron primero con el bate de madera y después con el aluminio, dejando huellas imperecederas: Pedro Selva y Ernesto López. Aquí tienen una gran historia.

Desde 1977, nuestro beisbol casero no ha visto un triple corona nativo. En el 2013, el artillero de Curazao, Yurandel de Caster, contratado por el Chinandega, sobreviviendo al empuje jonronero de Ramón Flores, se convirtió en el primer ganador de las tres coronas en la nueva etapa del beisbol profesional en Nicaragua. En la llamada vieja Profesional que tanto nos emocionó entre 1956 y 1967, ningún toletero consiguió tal proeza.

Durante la agitación de nuestro beisbol en los años 70, después de ser sacado de las ruinas por Carlos García, dos peloteros se agigantaron disputando el reconocimiento como el más temible bateador: Pedro Selva y Ernesto López, feroces artilleros que en diferentes certámenes internacionales, brindaron pruebas fehacientes de su poderío y efectividad. A uno le decían “El Bambino”, al otro, granadino, “El Tiburón”

Después de ver a Selva batear de hit en los 15 juegos de la Selección Nacional en la Serie Mundial del 72 frente a los brazos más fuertes del torneo, y conseguir cuatro veces la Triple Corona en los Torneos de la FENIBA mientras quedaba a la orilla de otra, no hay forma de cuestionarlo.

De igual forma, habiendo visto a Ernesto convertido en el Babe Ruth de nuestra pelota en los años 77 y 78 bateando en cada uno de esos campeonatos más de 40 jonrones y empujando más de 100 carreras, además de haber hecho estragos en Medellín 78 con 10 jonrones, llegando incluso a descargar cuatro en un juego, nadie puede discutir de su capacidad  destructora.

Jugando para el Carazo, Selva obtuvo consecutivamente las Triples Coronas en los años 1971, 1972 y 1973, agregando su cuarta en 1975, y quedando a la orilla de otra, que hubiera sido su quinta, en 1976. Sus registros en bateo, impulsadas y jonrones, fueron los siguientes: 355, 49 y 16 en el 72; 348, 55 y 15 en el 73; 364, 50 y 16 en el 74; y 346, 84 y 28 en el 75. Un inagotable fabricante de ruido.

Lo de 1976, mantuvo encendidas discusiones inútiles por varios años. La FENIBA reprogramó un juego pendiente entre el Chinandega de Pablo Juárez y el Carazo de Pedro Selva para dirimir el liderato de bateo y no negarle al “Bambino”, campeón jonronero con 25 y empujador con 76, la posibilidad de lograr una quinta Triple Corona. Frustrantemente, el Chinandega no se presentó a jugar, y Selva se quedó con su carabina al hombro, sin poder hacer otro swing.

Seriamente lesionado en un grave incidente, no pudo jugar en la temporada de 1977, precisamente cuando estaba atravesando un momento estelar. Regresó violento en 1978 descargando 28 jonrones y remolcando 83 carreras, pero el bateador en erupción era Ernesto “El Tiburón”, quien el año anterior, todavía con nuestro beisbol dividido, había conquistado la Triple Corona con cifras sólo posibles con su punch y el aluminio: 363 puntos, 41 jonrones y 111 remolques.

En la temporada de 1978, una vez fumada la pipa de la paz por Carlos García y la gente de la Liga esperanza y Reconstrucción, después que el dirigente convenció a Heberto Portobanco de volver a tomar el timón de la Selección, Ernesto fue líder jonronero con 42 y en empujadas con 117, agregando las estadísticas de la postemporada, pero su porcentaje de 362, quedó distante del asombroso 436 registrado por Vicente López, en la más explosiva temporada que se ha visto en el repaso de todos los tiempos.

López y Selva jugaron en la misma liga durante los años ’70, 71 y 72, pero en el 73 al dividirse nuestro béisbol, estuvieron en diferentes aceras. Se volvieron a juntar en la temporada del 78 al unificarse el béisbol, y en 79 Ernesto entregó el uniforme del San Fernando -equipo en el cual estaba militando al ser descartado Granada- para  reportarse al campo de adiestramiento del equipo profesional “Amigos” de Miami, mientras Selva, semanas después, anunciaba su retiro del béisbol pese a ser sub líder jonronero con 11 y productor con 45.

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