¡Real Madrid casi muere!

Columna deportiva por Edgard Tijerino M.

Todos los Smartphone activados de Movistar se estremecieron mientras Iker Casillas realizaba dos atajadas contra reloj evita-caos. Finalmente, el todopoderoso Real Madrid logró sobrevivir entre los escombros de esa sorprendente derrota por 4-3 frente a un Schalke suelto, desbordado, altamente dañino. De esa forma el equipo de la realeza avanzó gateando difícilmente a los cuartos de final de la Champions.

CAMPEONES REAL MADRID-SCHALKE

El equipo de Ancelotti, se vio varias veces acostado en el filo de la cuchilla de la eliminación perdiendo tres veces por un gol. El Schalke inyectado de osadía, casi provoca un milagro. Se impuso 4-3 pero quedó eliminado.

Nadie esperaba lo que pasó. Ni los excesivamente optimistas en Alemania, entre los que se encuentran los cinco mil que hicieron el viaje de Gelsenkirchen a Madrid, pese al 0-2 adverso, soñando con una remontada más improbable que el agotamiento de las baterías del sol.

¡Qué fantástico estuvo el Schalke con un atrevido y efectivo despliegue ofensivo, taladrando la defensa de Ancelotti y manteniendo al equipo de la realeza contra las cuerdas, a ratos rodilla en tierra, implorando por un soplo divino. Y obtuvo dos, esas atajadas de Iker con el telón descendiendo dramáticamente en el Bernabeau rascando lo trágico, que fueron mata-cuestionamientos sobre dos o tres de sus acciones en medio de la tempestad fabricada por los vigores dispersos de un Skalke agigantado frente a la misión imposible, casi concretada.

 

UN MARTIRIO INFERNAL

Después de un tour por todos los círculos del infierno, cayó el Madrid 4-3, pero sacó a tiempo la cabeza del cepo y escapó al corte de la guillotina garantizando su avance a cuartos de final en esta Champions. Eso sí, en la caseta blanca con tanta molestia, no hubo festejo. El aturdimiento posterior era abrumador. Les parecía seguir viendo a los fantasmas del Schalke entrar corriendo, maniobrando, destapándose para recibir con impunidad y conseguir favorables posiciones de tiro, moviéndose entre los defensores como si estos no existieran, disparando rabiosamente, como cuando se adelantaron 1-0, 2-1 y 4-3, amenazando con el tiro de gracia.

Un extenuante maratón de angustias. Eso fueron los 93 minutos para el Real Madrid y su legión de seguidores frente a la agresividad sin complejos ni inhibiciones del Schalke, que supo viajar del valle de la desesperanza al portón de los milagros, sin poder abrirlo y entrar. ¡Ah, si ese taponazo de Huntelaar en el minuto 38 no rebota en el horizontal! Pero lo que pudo haber sido no marca.

 

EL CAMBIO DE GOLPES

El endemoniado carrousel de la incertidumbre se produjo de la siguiente manera: Minuto 20, violento remate de Fuchs entrando por la izquierda supera los reflejos y dobla las manos de Iker. Adelante el Schalke 1-0; minuto 25, corner desde la izquierda, rápido movimiento de Cristiano desequilibrando la marca y estupendo cabezazo, nivela la pizarra 1-1; minuto 40, una incursión más del Schalke sin taparse la cara con disparo de Meyer entrando al área por el centro. Rechace de Iker sin desvío y aparición oportuna de Huntelaar con derechazo sacude redes. Ventaja 2-1 para el equipo alemán; minuto 45, empata 2-2 Cristiano con un frio y certero cabezazo recibiendo desde la izquierda un estirado centro de Coentrao, que dejó indefenso al joven arquero Wellenreuter; minuto 52, gran maniobra quita obstáculos en la frontera del área chica de un Benzema flexible y preciso, con oportuno remate rasante de derecha adelanta al Madrid 3-2; minuto 57, Sane establece el electrizante 3-3 con un hermoso trazado de zurda desde la zona derecha paralizando a Iker, quien inutilizado, sólo ve entrar la pelota zumbando en la escuadra superior de su lado derecho; minuto 84, Modric le saca un balón a Sane empujándolo hacia atrás, quien lo intercepta es Huntelaar, tomándole las espaldas a la agujereada defensa y va hacia Casillas rematando con derecha contra travesaño y red. Adelante el Schalke 4-3, y en cierre de infarto, dos atajadas reivindicadoras de Casillas, impiden lo que hubiera sido un caos sin fin.

 

ANGUSTIOSO CIERRE

Nadie esperaba una fotocopia de la batalla de Zama entre Aníbal y Escipión, pero la vieron ayer, sufriendo hasta el pánico. Fue necesario el resurgir de Iker para congelar el peligro. El disparo de Sane en el minuto 87 llevaba suficiente rapidez y veneno, pero Casillas reaccionó como lo hacía en el Mundial africano, desviando espectacularmente. La multitud local estaba por llorar, cuando Howedes en el minuto 90, bien habilitado por la izquierda, remata buscando el poste de ese lado, con Iker respondiendo a la exigencia ahogando el balón.

Al borde del infarto, el Madrid se defendió en los tres minutos de alargue y logró sobrevivir, aferrándose con desesperación a la clasificación. Por apagar la computadora recuerdo: ¡Qué fantástico estuvo el Schalke y que fracturado se vio el Madrid!

 

 

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