¿Cuál ha sido la mejor Selección Nacional de Béisbol de todos los tiempos?

Columna deportiva por Edgard Tijerino M.

Ustedes, que siguen las huellas trazadas por los múltiples planes de MOVISTAR ¿Quieren  encender un fósforo en un polvorín que alborote a los seguidores del beisbol en Nicaragua? Hagan la siguiente pregunta: ¿Cuál ha sido la mejor Selección Nacional de Béisbol de todos los tiempos? Obviamente los realmente veteranos, saltarán bruscamente de sus butacas para asegurar en forma intransigente: “La de 1940 o la de 1947”.

 

Y tal respuesta tiene soporte. Esa selección del 40 que se dio el lujo de superar a Cuba, y tenía en Jonathan Robinson a un gran lanzador y un notable bateador. En Cayasso un artillero temible. En Sam Garth y Carlos “Pichon” Navas la garantía de un béisbol altamente agresivo. El “Chino” Melendez y Alfredo “Chiquirín” García constituían factores de seguridad en la colina, lo mismo que el zurdo Dávila, y hay quienes afirman no haber visto un catcher más catcher que Julio “Canana” Sandoval.

 

El equipo del 47, que fue dirigido por Juan Ealo era muy compacto y de gran  rendimiento, tan es así que poro poco se corona campeón de la Serie Mundial en Cartagena.

 

A diferencia de la selección de 1987 que viajó hacia Indianápolis, ese equipo del 47 era bastante veterano. No sólo porque en su staff estaba Timoty Mena, de cincuenta y dos años, quien fue una de las figuras dominantes, sino por “Mirandon” de treintaiún años, “Chiricuaco” Bermudez o treintidós, Fletes de veintisiete, Cayasso con treinta y nueve años bateando para 321 puntos con 12 impulsadas, “Cachirulo” Mendoza doblando por los veinticinco años y Vallecillo que tenía treinta y cinco.

 

Existía el complemento joven en Wehmayer, Daniel Mena, “Momo” Niño Obando, Gonzálo Poveda, José Thomas “Cacho” Téllez, Nicasio Rueda, pero ninguno con menos de veinte años como se ve ahora.

 

Peloteros como Ernesto Chamorro y Jorge Hernández ya habían cumplido veintiséis años, pero el equipo era bien fuerte sin duda alguna y Ealo lo recuerda con mucha satisfacción. Pero…’Ha sido esa selección la  mejor de todos los tiempos?. Es competitiva, no hay duda, pero decir que es la mejor… ¿quién sabe?.

 

Las modernas

 

Para mí, hay tres selecciones que merecen párrafo aparte en los últimos 50 años, respetando aquellas de la década de los años cuarenta, y son de la de 1972 que dirigió Argelio y que para muchos, incluido yo, es la que podría merecer los  santos óleos como la mejor de todas. La de la 1978 que fue la de mayor agresividad que se ha organizado en el terruño y la de 1983, que sin  llegar a tener la estatura de las cuatros  anteriores, es decir, de las confeccionadas en los años 40, 47, 72 y 78, ha sido la de más agallas, y por eso alcanzó la medalla de plata, algo que estuvo fuera del alcance de otras generaciones de peloteros.

 

El  tema es terriblemente polémico por  supuesto, pero es atractivo abordarlo, y a pocas horas de zarpar hacia Indianápolis con esa tropa salpicada de optimismo, vamos a ensayar un rápido análisis. La selección del 72, la que se confeccionó para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Medellín en el 78 y la de los Panamericanos de Caracas en 83, terminaron instaladas en segundo lugar detrás de Cuba en todos los casos, y eso obliga a una  interrogante que ofrece varias ramificaciones ¿En que se diferenciaron estos tres equipos dirigidos por Argelio, Heberto y Noel?.

 

La más compacta

Sin duda alguna, la Selección del 72 fue la  más completa, pese a que le faltaba un poco de velocidad. Un equipo que batea colectivamente para 281 puntos con cuatro hombres sobre los 300 (Jarquin 306, Calixto 424, Selva 382 bateando de hit en los quince juegos y  Vicente con 350), que presenta una cerrada defensa sobre todo en el infield que dispone de un poderoso staff de lanzadores, que redondeó la impresionante cifra de 0.96 en efectividad a lo largo de 140 inning con sólo un jonron en contra, y que además,  juega súper inspirado, tiene que ser señalado forzosamente, como el espejo donde deberán mirarse los llamados grandes equipos, incluidos por supuesto, los del 78 y este del 83, de menos envergadura que los anteriores, pero capaz de ir más allá de sus posibilidades.

 

Una ventaja muy significativa del equipo que se fajó en el 72, aparte de haber sido el  mejor adiestrado con un cuerpo de entrenadores componentes, fue el hecho de jugar como local. El respaldo del público resultó determinante para impulsar a este equipo a esa gran actuación. Lo mejor fue el staff encabezado por Juárez y lacayo, dos tiros seguros, el aporte de un par de brazos jóvenes y solventes como Denis Martínez y Antonio Chévez, los relevos de Angel Dávila y Herradora y la eficiente labor de Benard Luzey y Aubrey Tylor ¿Se puede imaginar usted un staff más fuerte?.

 

La defensiva anterior con Valeriano en tercera, Jarquin en las paradas cortas, Obando en segunda, Calixto en primera y el  tremendo Vicente detrás del plato, fue en nuestra opinión, la mejor del certamen, por encima de los cubanos y norteamericanos. En el outfield, Selva, Cuarezma y Ernesto más Calín Rosales, eran una garantía.

 

El más violento

En mi carrera de cronista deportivo, no he visto equipo más violento que el de Medellín 78. Heberto llegó con una alineación que erizaba lo pelos, y si Porfirio no se ha ido a pique, sobre todo en su desafortunado relevo contra Cuba, la actuación hubiera sido más resonante. Porfirio sufrió dos de las tres derrotas de Nicaragua en Medellín. El “Guajiro” falló contra Cuba, una vez como abridor y otra como relevista. Fue una especie de venganza de los antillanos blanqueados 5-0 por Altamirano en el Mundial de 1976.

 

Pero vamos con el bateo. El parque pequeño y con las verjas haciéndole señas a los bateadores, fue una gran ventaja para equipos de gran poderío como Nicaragua y Cuba y en menor escala Puerto Rico y Colombia. Pero no sólo en jonrones sobresalió Nicaragua descargando 28, con Ernesto volándose la cerca en 10 ocasiones, récord de todos los tiempos para un artillero pinolero en torneos internacionales, sino en porcentaje que es lo más destacado: los nicas batearon 140 hits en 416 turnos para un promedio intimidante de 337 puntos.

 

Miren ustedes, siete bateadores de la  alineación regular terminaron sobre los 300. Los 24 hits de Green deben su récord para un nica en eventos internacionales, así como las 19 carreras impulsadas por Roberto Espino, una más que Ernesto. Green registró 47 puntos, Pablo Juárez 395 puntos, Espino 349, Vicente 364, Ernesto 333, Calixto 313 y Cuarezma 302 en tanto Moody 278 y César Jarquin 275. Sin turno suficientes Wayne Tylor registró 571 para 4 hits en 7 turnos y Víctor Filipini bateó para 156 puntos en 32 veces al bate.

 

¡Que clase de rayería señores!. Aquello era de lanzar y cerrar los ojos cruzando los dedos. Una ferocidad espeluznante. En el staff el mejor fue Moya, líder en ganados y perdidos del torneo, con balance de 3 ganados y un perdido y líder en efectividad con un increíble 1,89 en medio de las tempestades; Sergio Lacayo, Denis Vallecillo, Porfirio, Gustavo García, Andrés Torres y Juan José Espinoza completaban el staff de lanzadores. En el mundial del 72, Nicaragua jugó 15 partidos, y en los Juegos de Medellín el  equipo realizó 12 juegos.

 

El de más agallas

El equipo ganador de la medalla de plata en Caracas, es el de más agallas. Los peloteros, pese a no disponer de la preparación adecuada no haber estado reconcentrados casi un año como los del 72, y sin la galería de adiestradores que llegó a costar un ojo de la cara, lograron a base de riñones venir desde atrás y superar circunstancias adversas hasta llegar al segundo lugar. Nadie daba un níquel por la tropa de Noel, pero cuando los soldados saltan a la trinchera dispuestos a morir por falta de sangre, pero no de alma, se puede conseguir cualquier cosa.

En comparaciones, este equipo sale perjudicado, pues objetivamente hablando, no alcanza la dimensión de los otros dos involucrados en el tema, pero como grupo aguerrido no es segundo de ninguno y de eso tienen que sentirse orgullosos todos sus integrantes. Los tres triunfos de Moya, el bateo encendido de Espino y Muñoz en la primera fase, el espectacular levante de Cayetano, la recuperación de Álvarez, los relevos de Monge, la precisión de Polín y “Panal”, la bravura de Medina y el hambre de triunfo de todos, forzaron el milagro.

Noel se quedó con seis lanzadores antes de la rueda final entre seis equipos y además con varios hombres de capital importancia lesionados como Espino, Ulloa y al final Medina. Y sin embargo, todo eso se obvio para llegar a la medalla de Plata. No vamos a caer en comparaciones, simple y llanamente vamos a reconocer la bravura sin límites de este equipo que estremeció al país con su actuación en Caracas durante 1983 y, colocarlo por su garra y alcance entre los más eficientes que han representado a Nicaragua.

No es fácil hacer un ranking, pero se puede intentar con los riesgos que ello implica…1)La selección del 72. 2) La de 1947. 3) La de 1978. 4) la de 1940 y 5) La de 1983. Así veo las cosas en mi pantalla. No se como las ve usted a colores y en tercera dimensión.

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