cindy1

Post invitado de Cindy Regidor

Lo recuerdo perfecto. Cuando tenía cinco años era el Azul y Blanco 1. “Mi mamá me mima”, “Toma tu tomate”, “La jaula del pájaro”, “Dame tu dado”. Lo leí hasta el cansancio, todas las tardes, después de mi obligada siesta, cuando lo sacaba de la mochila de mi hermana mayor mientras ella hacía las tareas. Más tarde, a los doce, llegué a Isabel Allende gracias a mi madrina. Creo que tuve buena suerte, pudo haberme entregado algún título aburrido, pesado y desabrido; pero me topé con la magia de la chilena, que además de entretenerme con sus descripciones de personajes únicos, me mantuvo con los ojos pegados a sus páginas gracias a más de alguna escena atrevida y poco apropiada para mi inocente mente adolescente.

Con toda honestidad, no sé muy bien de dónde vino mi gusto por la lectura. Mi familia no es gran lectora. No creo que yo tampoco lo sea. Sin embargo, fui descubriendo un saborcito especial a comerme un libro enterito. A veces despacito, otras rapidito, todo depende del hambre y de las especias con que estuviese aderezado, así iba metiéndose en mi paladar.

Han pasado apenas un poco más de diez años desde que empecé la excitante degustación. Voy poco a poco, uno por uno. Algunos los dejo a la mitad, otros los devoro al instante. Desde los “best sellers” de los que todo mundo habla y a veces acaban decepcionando, hasta los más impopulares pero increíblemente únicos y magistrales, he probado de todo un poco. Puedo admitir sin problemas que mis gustos son versátiles y que no creo en las exigencias de los que asumen que leer “en serio”, es privilegio de unas cuantas mentes brillantes.

Me atrevo a pensar que somos la generación que ha sufrido los cambios más vertiginosos de los últimos tiempos. Somos la generación bisagra: nacimos en el mundo en que el libro impreso era rey pero la explosión digital nos acerca cada vez más a los dispositivos inteligentes. Y entre todo lo maravilloso que puede hacer uno de estos aparatos, leer cualquier libro, en cualquier momento del día, es una de las razones por las que agradezco haber nacido en esta era. Al inicio, yo también fui parte del grupo detractor de la lectura en medios electrónicos: el contacto físico entre libro y lector tiene su magia. Sin embargo, ahora que he tenido la oportunidad de acostumbrarme a leer en digital, he encontrado un sinnúmero de razones por las cuales leer en dispositivos electrónicos va ganando los puntos necesarios para que, tanto los asiduos lectores, como los nuevos, puedan entregarse al placer de la lectura en cualquiera de los dos formatos.

vidadepi

A muchos no les gusta leer solo porque no lo han hecho o quizá no tuvieron un buen comienzo. La tecnología nos acerca más a la lectura. Quien tiene un iPhone, un Android, una tableta o laptop con acceso a internet, muy fácilmente puede dejar de usar el resto de aplicaciones, sitios web o programas que usa constantemente, y dedicar, al menos, unos 20 minutos al día a entregarse al placer de la lectura.

Nunca es tarde para adquirir el gusto por leer. Tampoco para retomarlo. No importa si el libro que escogiste es el que todos tus amigos están leyendo o del que todos están burlándose, porque al final, el placer que brinda leer esa historia que te atrapa es enteramente individual y es único. Además, el libro es al cerebro, lo que el ejercicio físico es a los músculos del cuerpo. Así que no esperes más, entra al banquete de la palabra, seguro te conquista.

Apps recomendadas para leer contenido en smartphones y tablets

Enlaces recomendados

¿Qué opinás vos?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s